¿Qué son el acné, las espinillas y los comedones?
“El acné común o acne vulgaris, derivado del griego άκμή (erupción en la piel), viene provocado por bacterias que infectan los folículos pilosos y las glándulas sebáceas de la unidades pilosebáceas.”
“El acné (también llamado de forma común espinillas o granos) no es un problema de estética únicamente, es una enfermedad que produce inflamación en la glándula sebácea y en el conducto folicular del bello o pelo. Se suele reproducir en las zonas con abundante secreción sebácea en la piel, tales como la cara y cuello, espalda, hombros y pecho.”

Tanto el acné como las espinillas y comedones presentan unos síntomas muy característicos, que comprenden desde el abultamiento y la elevación cutánea atípica, que frecuentemente va acompañada de una apariencia blanquecina en su centro; hasta erupciones y secreciones de pus y sebo, manchas negras por la acumulación de células muertas, dolor localizado, sangrado y heridas sobre el abultamiento. La gran diferencia entre el acné y las espinillas se basa en que una espinilla es una infección o una obstrucción de uno o varios poros de la piel, mientras que el acné es una enfermedad que presenta multitud de espinillas, comedones, cicatrices, etc.; que perduran en el tiempo.
En muchos casos suelen dejar secuelas antiestéticas, como puntos negros, marcas y cicatrices. En los casos más graves, o los que no han sido tratados a tiempo, puede llegar a producirse deformaciones locales de la cara, cuello, pecho, espalda y demás zonas afectadas. Para eliminar las cicatrices, marcas y otras secuelas del acné existen tratamientos eficaces de muy distinta naturaleza.

Imagen de una espinilla y de acné grave con secuelas
Tanto una simple espinilla como el acné puede tener diferentes causas, y frecuentemente éstas se potencian entre sí. Las causas más frecuentes son los cambios hormonales de la pubertad, la predisposición genética hereditaria y en cierto modo la inadecuada alimentación.
Para prevenir la aparición de espinillas o del acné, en primer lugar debemos evitar reventar y extraer el contenido de la espinilla con las manos, ya que puede agravarse la lesión y la infección. Debemos mantener una higiene máxima de la zona afectada, y lavarla frecuentemente con jabón (de propóleo, glicerina y otros componentes que desengrasen la piel), cremas, gasas especiales y otros remedios caseros para combatir las espinillas. También, en el caso de que no existan cicatrices recientes, la exposición al Sol previene su aparición.

En caso de que las espinillas se reproduzcan frecuentemente y multipliquen su número, podríamos estar hablando de acné, por lo que debemos visitar a un médico especialista para que asegure un diagnóstico y nos proponga el tratamiento más adecuado. Para prevenir el acné, podemos utilizar las técnicas nombradas anteriormente, pero eliminarlo necesitará técnicas y tratamientos más complejos.
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